Con la llegada de San Valentín, las redes sociales y aplicaciones de citas se convierten en el escenario principal para una maquinaria de engaño que ya no solo roba dinero, sino que destruye la estabilidad emocional de sus víctimas. Según datos globales, este tipo de fraudes genera pérdidas anuales de 3800 millones de dólares, pero el costo más alto es el psicológico: la traición y la manipulación dejan secuelas que muchas veces requieren apoyo de salud mental especializado.
El caso de Cecilie Fjellhoy, víctima del "Estafador de Tinder", sentó un precedente sobre la magnitud de estos crímenes. Sin embargo, en 2026, la tecnología ha evolucionado hacia un nivel de sofisticación que hace que el engaño sea casi invisible al ojo humano.
La evolución del fraude: Identidades sintéticas
Ya no alcanza con desconfiar de una foto de perfil. Los ciberdelincuentes han integrado la Inteligencia Artificial generativa para crear identidades que parecen 100% reales. Josué Martínez, experto de BioCatch, señala que las herramientas actuales permiten una manipulación total mediante el uso de deepfakes en tiempo real. Esto permite a los estafadores mantener videollamadas gesticulando y hablando con rostros creados por IA, anulando la clásica recomendación de pedir una cámara.
A esto se suma la clonación de voz, donde mediante breves muestras de audio pueden simular la voz de la persona con la que se habla para fingir accidentes o urgencias económicas. Además, utilizan chatbots avanzados con modelos de lenguaje para detectar vulnerabilidades psicológicas en la víctima y responder de manera afectuosa las 24 horas del día sin errores gramaticales.
El desafío de la detección: Biometría conductual
Detectar estas estafas es complejo porque no hay un hackeo técnico tradicional. La propia víctima, convencida emocionalmente, realiza la transferencia desde su propio celular usando sus claves habituales. Esto hace que los sistemas bancarios no perciban una anomalía en el acceso. Sin embargo, instituciones financieras están implementando la biometría conductual, tecnología que analiza patrones como la velocidad del tecleo o el movimiento del mouse. Cuando una persona está bajo estrés o duda, estos gestos cambian, permitiendo que el sistema emita una alerta antes de que se concrete la estafa.
Reglas de oro para evitar engaños en San Valentín
Para navegar de forma segura en el mundo de las citas digitales, es fundamental mantener la guardia alta y nunca enviar dinero, criptomonedas o comprar tarjetas de regalo para alguien que no ha conocido personalmente, sin importar cuán urgente parezca la emergencia. Asimismo, se debe mantener una privacidad absoluta y no compartir fotos de documentos ni detalles de ingresos, ya que esta información es vital para el delincuente una vez que decide iniciar la extorsión.

También es clave desconfiar del salto inmediato de plataforma. Si un perfil pide pasar de la app de citas a WhatsApp o Telegram rápidamente, es una señal de alerta porque buscan salir de los filtros de seguridad de la aplicación original. Por último, hay que tener especial cuidado con el error de número, aquellos contactos fortuitos en redes sociales que comienzan con una supuesta confusión y luego intentan entablar una relación, ya que suelen ser el inicio de una red de captación de víctimas.