Un video registrado por nuestro medio volvió a poner en el centro de la escena la situación del predio de la Vieja Terminal. Las imágenes son elocuentes: transeúntes que, ante la imposibilidad de circular por las veredas, se ven obligados a bajar a la calle para poder continuar su recorrido.
Lo llamativo es que la obra, según informaron hace más de cinco meses los medios afines al municipio, ya estaba finalizada. Sin embargo, el edificio continúa vallado con redes perimetrales que impiden el paso peatonal normal, generando una situación tan insólita como incómoda.
En el video puede observarse a vecinos esquivando las vallas, madres con niños descendiendo al asfalto y personas mayores intentando sortear la zona con evidente dificultad. La escena se repite a diario y plantea un interrogante inevitable: ¿por qué un edificio terminado sigue cerrado y bloqueando la circulación?
Desde entonces, el predio no solo ha sido foco de controversia por las licitaciones aún sin resolver, sino que además genera gastos de mantenimiento y custodia, mientras permanece sin actividad. A eso se suma el malestar de quienes transitan la zona y sienten que la obra, lejos de aportar soluciones urbanas, hoy representa un obstáculo concreto.
La recuperación del espacio había sido presentada como un hito para la ciudad. No obstante, cinco meses después de su supuesta finalización, la postal dista de esa promesa inicial: un edificio vacío, vallado y vecinos caminando por la calle.
La pregunta que comienza a repetirse entre comerciantes y peatones es clara: ¿qué falta para habilitarlo? Y, sobre todo, ¿cuánto tiempo más deberá la comunidad convivir con una obra terminada que, en los hechos, sigue inaccesible?