de

San Rafael

La Villa 25 de Mayo con perfume a pasado, lo recordamos el 2 de abril

Por la Prof. Esther Calvo de Llamazares, vicepresidenta Asociación Fuerte Histórico del Diamante

Martes, 1 de Abril de 2025

Este 2 de abril se recuerda en el departamento de San Rafael, principalmente en el distrito de la Villa 25 de Mayo, el 220 aniversario de la fundación del Fuerte de San Rafael, uno de los hechos más importante del Sur mendocino que no debe pasar desapercibido para la ciudadanía sanrafaelina. Desde 1982 ha perdido un poco su relevancia al compartir la fecha con la conmemoración de la gesta de Malvinas, hecho muy importante para nuestro país.

Historia de la Villa 25 de Mayo

Cabe recordar que el 2 de abril de 1805 fue ordenada su fundación, la misma fue solicitada por María Josefa Roco, Caripán y Juan Neculante, y el Virrey Sobremonte dispuso al portugués Telles Meneses y al fraile Francisco Inalicán, de origen mapuche, que se dirigieran hacia esta región para construir un fuerte o baluarte que protegiera a los habitantes de los malones que llegaban desde el Sur.

Las ruinas de aquella fortificación aún pueden verse, en la zona urbana de la actual Villa 25 de Mayo, a 20 minutos de la ciudad de San Rafael en dirección suroeste.

Boceto del fuerte

El Fuerte San Rafael del Diamante fue una estructura militar fundada en la fecha del 2 de abril del año 1805, construida a orillas del río Diamante. El edificio fue colocado en el Norte del río, dejando de espalda al Cerro Bola y al río mismo, y la entrada del fuerte apuntando hacia el Norte.

Su construcción fue llevada a cabo por el portugués, Miguel Telles Meneses, junto con el fraile franciscano, Francisco Inalicán, quienes bajo la orden del virrey Rafael de Sobremonte, se llevó a cabo en zona Sur de Mendoza. Fue una de las últimas fortificaciones construidas bajo la corona española.

Su objetivo principal era de proteger ante los ataques de los pueblos originarios que provenían desde el Sur, además de dar la protección adecuada hacia la ciudad recién fundada, a realizar negociaciones políticas entre los pueblos originarios, y de llevar a cabo la evangelización hacia la zona Sur.

Además, de tener como un propósito de demarcar la frontera entre el Virreinato del Río de la Plata con los aborígenes de la zona Sur del mismo virreinato.

El fuerte cumplió con múltiples funciones durante sus años de servicio, desde su fundación en el año 1805, hasta a finales del 1900. Donde ya para esa fecha, el edificio se dejó en abandono.

Consistía en cuatro baluartes en cada esquina, con una altitud de 5 metros, de ancho 3,50 metros y de longitud 3,50 metros. De un baluarte a otro tendría una medida de 26 metros (conformarían las paredes) y de esquina a esquina 33 metros en total (diámetro del cuadro total). Conformando así, visto desde arriba, un plano cuadrado.

En el centro llevaba la cisterna, la iglesia dando espalda al río (Norte del fortín). Por los costados de la iglesia, la armería y la habitación del cura y del comandante. Vista del frente a la iglesia, al lado derecho, se encontraban las habitaciones de los soldados; al lado izquierdo de la iglesia, el cuartel; y en frente, la entrada, la guardia y el calabozo.

Su fecha de construcción se presume que se llevó a cabo a partir de la fecha del 2 de abril del año 1805, y ejerció una importante función para el control de frontera entre el Virreinato del Río de la Plata y de los pueblos indígenas del Sur de Mendoza.

Crecidas del río y el derrumbamiento de parte del Fuerte

Para el año 1833, una fuerte crecida del río Diamante derrumbó la parte Norte de la estructura, afectando a la iglesia, las habitaciones del capellán, del comandante, y la zona de la armería. Además de las dos baluartes que estaban ubicadas a las cercanías del río.

Ignacio Miguel Segovia

Para el año 1863, había arribado hacia San Rafael el coronel Ignacio Segovia, quien comandó al Fuerte del Diamante durante un buen periodo de tiempo.

En la guerra de la Triple Alianza, Segovia fue llamado para ser partícipe de la guerra por parte de Mitre y dejar el puesto del Sur de Mendoza en manos de su pequeña guarnición que albergaba en el fuerte.

Para el año 1867, había regresado y tuvo en cuenta que el fuerte estaba en malas condiciones por lo que dijo lo siguiente:

"... tengo la necesidad de componer el cuartel que ocupa el regimiento de mi mando por hallarse completamente deteriorado y amenazando desmoronarse por todas partes a causa de su excesiva vejez, mala construcción y pésimos materiales". A.h.m.bs.as. Marzo 1869.4

Por lo que se ordenó para el año 1869, realizar una reparación y modificación del edificio.

Gracias al equipo arqueológico que fue dirigido por Humberto Lagiglia, se recuperaron piezas arqueológicas históricas del fuerte y fueron guardados en el museo local de la zona.

"Los restos del fuerte fueron declarados monumento histórico nacional mediante decreto nacional de fecha 10 de diciembre de 1942 y ahí empezaron los problemas para el fuerte, porque la comisión nacional de monumentos históricos nunca aprueba ningún proyecto que se presente para

Las ruinas del fuerte se ubican en la plaza de las armas del distrito Villa 25 de Mayo del departamento de San Rafael.

Villa 25 de mayo, con perfume a pasado

Se la considera un museo a cielo abierto habitado, en el que los rasgos coloniales y las fiestas populares se combinan y permiten palpar la identidad sanrafaelina.

Al ingresar a la Villa, poco sabíamos de ella. Luego de varios minutos de caminar, sentimos una magia especial a lo largo de sus calles de tierra y sus casas bajas rodeadas de naturaleza verde.

El museo de la Villa 25 de Mayo fue el que nos dio la primera idea de sus inicios. Una breve descripción de la historia de San Rafael se desenvolvió, entonces, en esas pocas cuadras de campo.

Caminamos entre lo que quedó del fuerte, su vieja capilla católica y algunas casas de adobe, salpicadas aquí y allá. Nos dimos cuenta de que había que conocer un poco más de sus orígenes.

"Villa 25 de Mayo es un ícono de la fundación de San Rafael. Fue el primer asentamiento colonizador de la zona"

"Aquí convivieron tribus sedentarias y colonos que pretendían detener la avanzada de tribus cazadoras. Aún quedan restos del fuerte San Rafael del Diamante y su plaza de armas".

Éste contenía las dependencias para las milicias, caballerizas y una armería. También, una capilla dedicada a nuestra Señora del Carmen, que fue cambiada de lugar y llevada a su actual emplazamiento.

El ayer dice "presente"

La historia del pueblo está directamente relacionada con grandes hechos históricos y sus consecuencias. Así, un capítulo incluye el fugaz paso de los seguidores del general San Martín, que apoyaron sus movimientos de campaña en el fuerte.

Se iniciaba un pueblo pastoril, con muy ricas tierras para el cultivo, vid y frutales. En otro sector más cercano a la actual ciudad de San Rafael, se fueron instalando franceses, italianos y españoles, como consecuencia de las guerras europeas.

La presencia de la iglesia de la Virgen del Carmen merecía que le dedicáramos unos minutos. Con sus más de cien años de vida, mostraba su fachada original de paredes blancas, cúpula y campanario.

Su puerta de ingreso es original y de estilo colonial. Ingresamos y admiramos la imagen de la virgen, que llegó de Cádiz para su primer emplazamiento. Su interior es pequeño y muy sencillo y por ello respiramos un clima especial. Sus techos son altos y soportados por grandes maderos. Tienen un especial revestimiento de cañas puestas una al lado de la otra; muestran su sencillez y hablan de un clima más bien cálido todo el año.

Los hermanos franciscanos y hermanas carmelitas han restaurado elementos que eran de la época del fuerte y algunos se exhiben, como el armonio.

La Villa ha sido cuna de poetas, como Alfredo Bufano. Este lugar lo inspiró para cantarle al paisaje, a las aguas cantarinas de las cunetas, al trino del pájaro o el movimiento y chirrido de los árboles acunados por el viento.

Hoy, estando tan cerca de la ciudad, este es un lugar elegido por quienes escapan del bullicio y se dedican al arte, la escritura o simplemente a descansar de la ajetreada semana sanrafaelina.

Que la historia no se escape

Allí son famosos los festejos del 2 de abril, 25 de mayo, el 9 de julio, 31 de octubre de cada año. Actos populares, visitas guiadas y los bailes tradicionales tienen lugar en la Villa, con gran afluencia de locales y turistas.

Con ello, se replantea el sentimiento de recuperación de valores, de mirarse a los ojos, tener una mejor relación con el otro, a quien tienen enfrente

Si visita la Villa, no deje de preguntar por el artista plástico Raúl Landete, quien vive y tiene su atelier allí. Si pasó antes por la iglesia catedral de San Rafael, habrá admirado la gran cruz de madera pintada al óleo que preside la nave central.

También consulte por la primera bodega del Sur de Mendoza, que puede visitarse.

En ese microclima, el otoño es muy elogiado por la caída de las hojas amarillo limón o marrón dorado de sus centenarios carolinos, especie que tiene más de doscientos años.

El pueblo tiene una magia especial, como quedado en el tiempo. Sus casonas de adobe y sus costumbres están haciendo fuerza para que "la historia no se escape".

Encontramos frente al fuerte el Museo Narciso Sosas Morales donde se encuentra muestras históricas de los primeros 100 años de San Rafael.