El mundo del deporte infantil en Estados Unidos está de luto tras conocerse el desgarrador final de Addi Smith. La nena de 11 años, una destacada porrista del equipo Utah Xtreme Cheer, fue encontrada sin vida junto a su madre, Tawnia McGeehan, en una habitación del Hotel & Casino Rio, en Las Vegas.
La alerta la dieron los familiares y compañeros de equipo, quienes se preocuparon al notar que Addi no se presentó a una importante competencia de animadoras que se realizaba en la ciudad. Al ingresar a la habitación el pasado domingo, la policía se encontró con una escena de terror: ambos cuerpos presentaban heridas de arma de fuego.
Un desenlace marcado por las deudas y la justicia
Aunque la investigación sigue abierta, la Policía Metropolitana de Las Vegas confirmó que se trató de un homicidio seguido de suicidio. Los detectives hallaron una nota en el lugar, y todo apunta a que la presión sobre McGeehan, de 38 años, terminó en este estallido de violencia.
Detrás del horror, los investigadores descubrieron que Tawnia estaba contra las cuerdas. Por un lado, mantenía una feroz batalla legal por la custodia de Addi con su exmarido, Brad Smith. Por el otro, su situación económica era asfixiante: se había declarado en bancarrota en dos oportunidades (2017 y 2021) y acumulaba varios embargos judiciales.
Dolor en las redes y en la pista
La comunidad del cheerleading no sale del asombro. Addi no era una atleta más; era una figura muy querida en su equipo de Utah. Desde las redes sociales de Utah Xtreme Cheer publicaron un mensaje cargado de dolor: "Estamos profundamente destrozados. No hay palabras que justifiquen la situación. Addi era inmensamente querida y siempre será parte de nuestra familia".

Mientras la familia intenta asimilar lo que pasó, se abrió una página de GoFundMe para costear los gastos del funeral de la pequeña, quien viajó a Las Vegas persiguiendo el sueño de una competencia y terminó encontrando la muerte a manos de quien debía protegerla.
Fuente: TN