Conocido por su alta conductividad eléctrica y térmica, el cobre se ha transformado en un recurso estratégico para maximizar el uso de energías renovables como la solar y la eólica y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La demanda de este mineral no para de crecer y Mendoza puede ser un jugador central en su producción. Te contamos para qué se usa y por qué es central en un mundo más sostenible.
En un escenario global marcado por un déficit significativo y una demanda creciente de energía, el cobre se consolida como un pilar fundamental para la transición hacia energías limpias, eficientes y no contaminantes como las energías renovables, que necesitan ser transformadas en electricidad para ser usadas.
Su maleabilidad, resistencia a la corrosión y durabilidad lo hacen ideal para la fabricación de cables eléctricos, componentes electrónicos y sistemas de transporte.
Por eso es el mineral "estrella" de la transición energética: para reducir el impacto ambiental de la producción y uso de energía, se necesita más cobre. Y su enorme potencial de desarrollo está, concretamente, en provincias andinas como Mendoza.
La energía del presente y del futuro
La transición a energías limpias consiste nada menos que en cambiar la forma de producir y consumir energía para dejar atrás los combustibles fósiles. El objetivo es adoptar fuentes de energía renovables y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las energías renovables como la solar y la eólica necesitan ser transformadas en electricidad para poder ser aprovechadas, y para ello hacen falta equipos de generación, líneas de transmisión, motores y baterías de todo tipo y uno de los principales componentes de esos equipos es
el cobre.
El cobre se extrae de la tierra, de minas que se encuentran en regiones de determinadas características geológicas, con métodos modernos y sustentables que minimizan la huella ambiental. Posteriormente, se procesa y se transforma en los componentes que utiliza la industria como cables, motores y baterías. Además, es uno de los pocos materiales que puede reciclarse indefinidamente sin perder sus propiedades, lo que lo convierte en un recurso renovable y sustentable.
Según la International Copper Association (ICA), al tratarse de un elemento esencial, el impacto ambiental no puede evaluarse del mismo modo que el de los productos químicos artificiales, ya que está presente en la naturaleza.
Presente en todas partes
Gracias a sus propiedades únicas, el cobre es un material insustituible en el desarrollo de tecnologías modernas y sostenibles y forma parte de nuestra vida cotidiana. Está presente en:
. Cables eléctricos y enchufes - Presente en la instalación eléctrica de hogares, fábricas y todo tipo de edificios.
. Electrodomésticos - Lavadoras, refrigeradores, microondas y televisores contienen cables y componentes de cobre.
. Comunicaciones - El cobre está presente en todos los equipos de comunicación teléfonos móviles y computadoras. Se usa en circuitos y conectores para garantizar una transmisión eficiente de datos y el almacenamiento de la energía en las baterías.
. Paneles solares - Utilizan cobre en sus cables y sistemas de conducción eléctrica.
. Turbinas eólicas - Contienen cobre en sus generadores y sistemas de control y transmisión de la energía eléctrica generada.
. Vehículos eléctricos - Motores, baterías y sistemas de carga dependen del cobre.
. Redes eléctricas - Desde transformadores hasta líneas de transmisión, el cobre es esencial en la distribución de electricidad.
. Motores y maquinarias industriales - Se usa en bobinas, motores y circuitos de control.
. Climatización y refrigeración - Sistemas de aire acondicionado y refrigeradores emplean tuberías de cobre para la conducción de gases refrigerantes.
. Joyería y accesorios - Se emplea en aleaciones para fabricar bisutería y objetos decorativos.
La creciente demanda de cobre
Se estima que la demanda de este metal se duplique para 2050, lo que podría generar un déficit de hasta cuatro millones de toneladas para 2030. Esta es una gran oportunidad para que Mendoza se convierta en exportadora.
Un estudio de la ICA indica que la demanda de cobre en tecnologías para ciudades inteligentes aumentará de 2,7 millones de toneladas en 2019 a 4,8 millones en 2025. Además, un informe de la consultora Wood Mackenzie asegura que la necesidad de cobre a nivel mundial se multiplicará por cinco en los próximos años.
A esto debemos agregar el crecimiento de centros de datos y el auge de la inteligencia artificial (IA), que potenciarán aún más la demanda del metal debido a su necesidad de energía eléctrica e infraestructura digital.
Mendoza, en el centro de la escena
Argentina llevaba cinco años sin producir cobre y hoy, según proyecciones internacionales, se posiciona como uno de los países con mayor potencial.
Este mineral se encuentra principalmente en las regiones andinas en el centro y noroeste del país, regiones que históricamente han mostrado un menor nivel de desarrollo económico. Mendoza, con su gran capacidad industrial y alto nivel de profesionales, será clave para una industria capaz de generar miles de puestos de trabajo no solo directos, sino también en metalmecánica, construcción, industria del conocimiento, comunicaciones, gastronomía, hotelería y todo tipo de servicios relacionados.