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Salud y Ciencia Extraño

Preparaba su campo para sembrar y encontró una espada vikinga milenaria que guarda un secreto en su interior

Un granjero del sur de Noruega encontró enterrada una reliquia de guerra que perteneció a una de las comunidades más temidas de escandinavia en el 700 d.C y el 1100 d.C

Jueves, 6 de Junio de 2024
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Øyvind Tveitane Lovra y su hijo Haakon se volvieron famosos tras descubrir por error una espada vikinga mientras preparaban su campo para la siembra. Esta es la primera vez que los dos granjeros encuentran un elemento histórico bajo su propiedad, y la extrañeza los llevó a notificar de inmediato a las autoridades municipales de Suldal, en el condado de Rogaland, Noruega.

Es común que se descubran en yacimientos arqueológicos diferentes elementos de civilizaciones pasadas, en particular en Europa, que concentra un gran número de desentierros, con objetos milenarios que aportan en profundidad al conocimiento de períodos anteriores a nuestra era moderna. Sin embargo, también existen oportunidades en donde la gente se topa con reliquias de imprevisto, lo que causa aún más sorpresa.

Sobre la espada vikinga que encontró Haakon, según explicó el portal oficial del municipio noruego, mientras el joven rastrillaba la tierra y realizaba la limpieza rutinaria para sembrar su granja, notó un objeto metálico extraño y corroído. Cuando se acercó y lo levantó, de inmediato entendió que se trataba de un arma antigua.

Desde el Museo Arqueológico de la Universidad de Stavanger comentaron que data de entre el 900 y 1050 d.C. y mide 15 cm de largo, la mitad que su longitud original. A pesar de mostrar signos de deterioro, su aspecto es bastante bueno, ya que se conservó en arcilla densa que la protegió del agua, el frío y el calor del verano.

En las imágenes de la espada se revela una hoja oxidada con un mango en forma de T, con un extremo rectangular y un rombo. Además, como dato sorprendente, gracias a un escaneo de rayos X, los arqueólogos identificaron una inscripción.

La misma se forma por un patrón de cruces y letras, lo que llevó a suponer a los expertos que se trataría de una espada de alta calidad, reconocida como VLFBERHT, que se produjo durante el imperio Franco, actual Alemania, en la época vikinga, es decir, en la Edad Media.

Este tipo de arma tiene cualidades superiores, ya que están conformadas por altos niveles de carbono, lo que la hace más fuertes que otras espadas de su época. De momento, en Europa solo se encontraron 170 de esta familia en total, 45 de ellas fueron rastreadas en Noruega. En particular, este hallazgo es el primero que se reportó en el municipio de Rogaland.

El arqueólogo Lars Søgaard Sørensen, con 25 años de experiencia, y Kim Thunheim, con 15 años de experiencia en el rubro, fueron los primeros en examinar la espada vikinga y determinaron que se trataba de un símbolo de estatus en aquella época, por lo que su valor en la actualidad es más que preponderante.

“La espada era el mayor símbolo de estatus en la época vikinga, y era un privilegio que me permitieran llevar una. No es frecuente que nosotros, como arqueólogos, experimentemos algo como esto”, explicó Sørensen.

Por su parte, Lovra, que encontró el arma antigua en su campo y que tiene un cargo importante en uno de los partidos políticos locales de su pueblo, expresó: “Rápidamente, me di cuenta de que no era un hallazgo cotidiano. Para mí, era un hecho que debía entregarlo. Se trata de nuestra historia y es bueno aprender sobre lo que ha estado aquí antes”.

En tanto, Hege Hollund, conservador del Museo Arqueológico de Stavanger, destacó la importancia de esta espada y su mantenimiento a pesar de las inclemencias del tiempo: “Este es un día de trabajo un poco abrumador y divertido. En los últimos años, hubo una concentración de sensaciones, incluido el hallazgo de oro del año pasado y el relicario en la catedral recientemente”. “Cuando vimos la espada por primera vez, nos alegramos porque no es frecuente que consigamos espadas de la época vikinga. Cuando vimos la imagen de rayos X, nos emocionamos mucho. No esperábamos que hubiera una inscripción en la hoja”, acotó su compañero de trabajo, Sigmund Oehrl, de la Universidad de Stavanger.

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