·  [clima]
  1. Dead
  2. Army
  3. The Observer
  4. Zack Snyder
  5. César Hinoztroza

· Domingo 1 de febrero de 2026 ·

Política Internas libertarias

Internas, ajuste y poder: el desafío de Milei para ordenar su gobierno

En medio de tensiones crecientes dentro del oficialismo, la Casa Rosada busca mostrar cohesión mientras avanza con un plan económico que exige liderazgo firme y coordinación política.

Martes, 26 de Mayo de 2026
(304411)
[ultimasnoticias]

El gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de tensión política interna, mientras intenta sostener el rumbo económico y mostrar cohesión en la conducción del oficialismo.

Después de semanas marcadas por explicaciones del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y por cruces dentro de la propia Casa Rosada, la interna entre los sectores vinculados a Karina Milei y Santiago Caputo volvió a quedar en el centro de la escena política.

Frente a las tensiones internas, el Gobierno intentó mostrar una imagen de paz durante los actos por el 25 de Mayo. La foto más importante fue la del denominado “triángulo de hierro”, integrado por Milei, su hermana Karina y Santiago Caputo.

La postal buscó transmitir que el esquema de poder presidencial sigue vigente, pese a las diferencias entre los sectores internos. Sin embargo, el conflicto expuso una cuestión central para la administración libertaria: la necesidad de que el Presidente asuma un rol ordenador dentro de su propio gobierno.

Karina Milei concentra buena parte del armado político y territorial de La Libertad Avanza, mientras que Santiago Caputo mantiene influencia sobre la estrategia comunicacional y política del oficialismo. Esa convivencia, que durante meses funcionó como un engranaje clave, comenzó a mostrar fisuras públicas.

La Casa Rosada también difundió otras imágenes de convivencia entre dirigentes de ambos sectores. Una de ellas mostró a Lule Menem, cercano a Karina, junto a Santiago Caputo, como parte del intento oficial de bajar el tono de la disputa.

El mensaje no estuvo dirigido únicamente a la opinión pública. También buscó llevar tranquilidad al mercado, que observa con atención si el Gobierno tiene cohesión suficiente para sostener el plan económico, avanzar con reformas y evitar que las internas afecten la gobernabilidad.

En ese marco, también llamó la atención la presencia de Santiago Caputo en el Tedeum, al que no había asistido en las dos ediciones anteriores. La foto fue leída como parte de una estrategia para mostrar orden interno.

En contraste, la ausencia de Victoria Villarruel volvió a marcar la distancia entre la vicepresidenta y el núcleo duro del Gobierno. Desde la Casa Rosada desconfían de su agenda propia, de sus gestos hacia sectores del peronismo y de su perfil nacionalista y productivista.

Otra figura bajo observación fue Patricia Bullrich. Aunque no nació políticamente dentro de La Libertad Avanza, el Gobierno la necesita por su peso electoral y su buena imagen. Su ubicación en los actos oficiales, primero más alejada y luego con presencia en el balcón de Casa Rosada, reflejó ese juego de cercanías y distancias dentro del oficialismo.

La interna oficialista ocurre en un momento delicado para el programa económico. Milei aplica una política de ajuste fuerte, presentada como una intervención necesaria para corregir desequilibrios acumulados, pero con un costo social visible sobre universidades, salud, educación, discapacidad y consumo.

El Gobierno sostiene que algunos indicadores muestran una mejora: acumulación de dólares, baja de la inflación, recuperación de la actividad y menor deterioro del empleo. Sin embargo, todavía persisten señales de fragilidad, especialmente en supermercados, consumo masivo y poder adquisitivo.

En ese contexto, las internas públicas pueden convertirse en un problema mayor. Si la sociedad percibe que el equipo de gobierno no está concentrado o que las disputas de poder superan al proyecto de transformación, el respaldo político al ajuste puede deteriorarse.

La comparación con otros procesos de reforma económica aparece como una advertencia. Para llevar adelante transformaciones profundas, el oficialismo necesita disciplina interna, respaldo político y capacidad de articulación institucional.

El problema para Milei es que gobierna sin mayorías propias en el Congreso, con tensiones abiertas dentro de su espacio, con una vicepresidenta alejada del núcleo presidencial y con una sociedad que todavía espera resultados concretos del ajuste.

En paralelo, distintos sectores comenzaron a reclamar mayor diálogo político. La Iglesia volvió a pedir que se reduzca la polarización y que existan acuerdos básicos de Estado. La advertencia apunta a un problema recurrente de la Argentina: la falta de continuidad entre gobiernos y el riesgo de que cada cambio político reinicie por completo el rumbo económico.

En ese escenario, la estabilidad no depende únicamente de los números macroeconómicos. También exige conducción política, señales de autoridad interna y capacidad para construir acuerdos mínimos.

Milei recibió un mandato fuerte para aplicar un cambio profundo, pero ese respaldo no es ilimitado. Por eso, ordenar su propio gobierno aparece como una condición clave para sostener el programa económico y evitar que las disputas internas erosionen la confianza social y del mercado.

Claves del contenido