Sofía Sorrenti pidió un delivery que casi le cuesta la vida.
Al llamar al local, la joven no obtuvo ninguna explicación. Según contó, enviaron al repartidor para llevarse el pedido pero nunca le ofrecieron atención médica ni un pedido de disculpas.
"Una vergüenza. Parece una locura. Pusieron clavos sin pensar en el daño que pueden ocasionar. Agradezco que mi hijo no estaba conmigo porque podría haber sido él el perjudicado. Existe gente mala que solo por bronca contra el dueño de negocio se caga en la gente", señaló enojada.