Los primeros conteos rápidos ubican al candidato de izquierda apenas por encima de Keiko Fujimori. La diferencia es mínima y las autoridades pidieron esperar el escrutinio oficial.
Perú atraviesa horas de máxima tensión electoral después de una segunda vuelta marcada por una diferencia mínima entre Roberto Sánchez Palomino y Keiko Fujimori Higuchi.
Los conteos rápidos difundidos por encuestadoras privadas otorgaron una leve ventaja al candidato de izquierda, aunque la distancia es tan ajustada que los especialistas hablan de empate técnico.
Según Ipsos, Sánchez alcanzó el 50,3% de los votos, frente al 49,7% de Fujimori. En tanto, Datum informó una tendencia similar, con 50,1% para Sánchez y 49,8% para la candidata de derecha.
Pese a la ventaja inicial de Sánchez en los conteos rápidos, el resultado oficial todavía depende del escrutinio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
La ONPE avanza con la carga de actas y publica los resultados en tiempo real. En los primeros tramos del conteo, Fujimori apareció por delante, aunque especialistas advirtieron que ese comportamiento suele responder a la llegada inicial de actas provenientes de zonas urbanas, donde la candidata tiene mayor respaldo.
Desde la ONG Transparencia remarcaron que la diferencia entre ambos postulantes es estadísticamente indistinguible debido al margen de error de las muestras.
En ese contexto, tanto el Jurado Nacional de Elecciones como la ONPE pidieron serenidad y respeto por los tiempos electorales.
Tras conocerse los primeros datos, Fujimori afirmó que reconocerá el resultado oficial cualquiera sea el desenlace y pidió no definir la elección únicamente a partir de encuestas privadas.
“Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra como es el conteo rápido”, sostuvo la candidata.
Sánchez, por su parte, se mostró optimista ante sus simpatizantes reunidos en la Plaza San Martín, en Lima, aunque también pidió calma y defensa del voto.
El candidato afirmó que los primeros datos reflejan una voluntad popular favorable a la democracia y la justicia, pero insistió en que corresponde esperar el avance del escrutinio oficial.
El ajustado resultado volvió a exponer el clima de polarización política que atraviesa Perú desde hace varios años.
Analistas señalaron que el país llega a esta definición con una sociedad dividida entre opciones de izquierda y derecha, en continuidad con procesos electorales anteriores que también se resolvieron por márgenes muy estrechos.
La proclamación de un ganador podría demorarse porque todavía resta resolver eventuales actas observadas, que deberán ser revisadas por el Jurado Nacional de Elecciones.
Hasta que ese proceso concluya y se contabilicen todos los votos válidos, Perú no tendrá un presidente electo confirmado.
Las autoridades electorales descartaron un fraude sistemático y pidieron a partidos, militantes y ciudadanos actuar con responsabilidad democrática durante las próximas horas.