Teherán aseguró que los bombardeos estadounidenses en la provincia de Hormozgan violaron la tregua vigente. Washington afirmó que fueron ataques defensivos contra sitios de misiles y embarcaciones.
Irán acusó a Estados Unidos de violar el alto el fuego vigente desde hace casi siete semanas tras nuevos ataques contra objetivos ubicados cerca del estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio global de petróleo y gas.
El Ministerio de Exteriores iraní calificó los bombardeos en la provincia sureña de Hormozgan como una “grave violación” de la tregua, mientras que Washington sostuvo que las operaciones tuvieron carácter defensivo.
Según medios iraníes, durante la madrugada se escucharon explosiones en Hormozgan, una provincia estratégica por su cercanía al estrecho de Ormuz.
Estados Unidos afirmó que sus ataques estuvieron dirigidos contra sitios de misiles y embarcaciones que presuntamente intentaban colocar minas en la zona.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo que podría llevar “unos días” negociar un acuerdo para frenar el conflicto. Las partes habían mostrado avances hacia un entendimiento inicial que permitiría terminar las hostilidades y reactivar la navegación por el estrecho.
Ese primer acuerdo abriría un plazo de 60 días para discutir los temas más complejos, entre ellos el programa nuclear iraní.
Desde Teherán, los negociadores buscan que el memorándum incluya también la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados.
La nueva escalada tuvo impacto inmediato en los mercados. El petróleo Brent subió cerca de 3,5% y volvió a ubicarse alrededor de los US$100 por barril.
La guerra, iniciada el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, provocó un fuerte shock en la oferta energética global y encareció combustibles, fertilizantes y alimentos.
Por el estrecho de Ormuz circula normalmente cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Sin embargo, desde el inicio del conflicto, el tránsito por esa vía se redujo de manera significativa.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que se reserva el derecho a responder a los ataques. Además, aseguró que sus defensas aéreas derribaron un dron estadounidense y dispararon contra otro dron y un avión de combate que, según Teherán, habían ingresado al espacio aéreo iraní sobre la región del Golfo.
El escenario regional también se agravó por la situación en Líbano. Fuentes de seguridad libanesas señalaron que Israel realizó más de 120 ataques aéreos en una de las jornadas de bombardeos más intensas de las últimas semanas.
Irán exige que cesen los ataques israelíes en Líbano como parte de cualquier acuerdo para poner fin al conflicto.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel está “profundizando sus operaciones en Líbano” y actuando con “grandes fuerzas en el terreno”.
Según la agencia estatal libanesa NNA, el Ministerio de Salud de Líbano informó que los bombardeos israelíes dejaron al menos 31 muertos y 40 heridos en las últimas horas.
En paralelo, funcionarios iraníes y estadounidenses indicaron que las conversaciones indirectas avanzaron sobre un posible memorándum de entendimiento.
El principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, regresó desde Qatar después de buscar la liberación de unos US$24.000 millones en fondos iraníes congelados, según medios de su país.
Agencias iraníes señalaron que ese punto sería uno de los principales obstáculos para cerrar el entendimiento inicial.
De acuerdo con fuentes iraníes, el primer acuerdo buscaría frenar las hostilidades en todos los frentes, restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz durante un período de 30 días y habilitar algún tipo de alivio financiero.
Los asuntos más complejos, como el programa nuclear iraní, quedarían para una segunda etapa de negociación.
El presidente estadounidense Donald Trump insiste en que el objetivo central de la guerra es impedir que Irán desarrolle un arma nuclear con uranio altamente enriquecido. Teherán niega tener ese propósito.
Mientras tanto, la tensión militar, el bloqueo parcial de Ormuz y los ataques cruzados amenazan con complicar los esfuerzos diplomáticos para cerrar una guerra que ya dejó miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano.