El Banco Central compró US$328 millones en una sola jornada y ya acumuló US$8702 millones en el año. El ingreso de divisas del agro, la energía y las inversiones productivas alimenta la expectativa de estabilidad cambiaria.
El Banco Central aceleró la compra de reservas en el mercado cambiario y anotó una de las mayores adquisiciones del año, impulsado por el ingreso de dólares del agro, el salto de las exportaciones energéticas y la expectativa por las inversiones vinculadas al RIGI.
La entidad monetaria compró US$328 millones en una sola jornada, el segundo monto más alto desde el inicio del programa de acumulación de reservas. Con esa operación, ya acumula US$1551 millones en el mes y US$8702 millones en lo que va del año.
La mejora se explica principalmente por el ingreso de divisas de la cosecha gruesa, que empezó a tomar mayor ritmo en los últimos días. Según operadores del mercado, la liquidación del complejo agroindustrial se aceleró después de una primera mitad de mayo más moderada.
De acuerdo con datos del sector, hasta mediados de la semana pasada se había comercializado apenas el 30% de la campaña de soja y el 40% de la de maíz, por lo que todavía queda un volumen importante de granos por vender y dólares por ingresar al mercado.
Esa oferta podría sostener nuevas compras del Banco Central durante las próximas semanas y contribuir a mantener el tipo de cambio relativamente estable.
El economista Gustavo Ber estimó que la racha de compras podría extenderse, al menos, hasta fines de junio. En el mercado esperan que el dólar mayorista se mantenga cerca de los $1400, con el Banco Central interviniendo para evitar una apreciación mayor del peso.
A ese flujo se suma el buen desempeño del comercio exterior. En abril, las exportaciones de bienes superaron los US$8900 millones, con un crecimiento interanual del 33%, mientras que las importaciones cayeron 4% y se ubicaron en torno a US$6200 millones.
El saldo comercial positivo fue de más de US$2700 millones en el mes y de casi US$8300 millones en el acumulado del año.
El rubro energético también tuvo un rol clave. Las exportaciones de petróleo y energía alcanzaron algo más de US$1550 millones en abril, con una suba del 86% interanual, en medio del crecimiento de la producción en Vaca Muerta y del precio internacional del crudo cerca de los US$100.
La balanza energética dejó un superávit de US$1248 millones, un alza del 159% respecto de abril de 2025, y explicó casi la mitad del superávit comercial total del mes.
Otro factor que alimenta las expectativas de mayor oferta de dólares son las inversiones productivas anunciadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Hasta ahora, los proyectos presentados bajo ese esquema implican compromisos por alrededor de US$120.000 millones, con fuerte concentración en energía y minería. Sin embargo, el ingreso efectivo de divisas todavía es incipiente: según datos oficiales citados en el informe, hasta la semana pasada solo habían ingresado US$1300 millones de los dólares anunciados.
La aplicación de esos fondos será gradual y dependerá del avance concreto de cada proyecto. Aun así, la seguidilla de anuncios empresariales refuerza la expectativa de mayor disponibilidad de divisas en los próximos años.
Entre los compromisos más importantes aparece YPF, que prometió invertir US$25.000 millones durante los próximos 15 años.
Para algunos analistas, la oferta de dólares podría sostenerse más allá del primer semestre. Martín Genero, de Clave Bursátil, consideró que la liquidación del agro podría distribuirse durante varios meses, especialmente si los productores esperan una mejora del tipo de cambio o una baja de retenciones.
A ese flujo se sumarían las exportaciones energéticas, las emisiones de deuda, la liquidación de préstamos bancarios en moneda extranjera al sector privado y el ingreso de fondos vinculados a inversiones productivas.
En ese escenario, el Gobierno gana margen para reforzar reservas y sostener la calma cambiaria, aunque el ritmo dependerá de la liquidación del agro, la evolución del precio del petróleo, las decisiones sobre retenciones y el ingreso efectivo de capitales asociados al RIGI.