La crisis política que afectó a Corea del Sur a finales de 2024 sumó este jueves un capítulo trascendental. La Corte del Distrito Central de Seúl condenó a cadena perpetua al expresidente Yoon Suk Yeol, tras hallarlo culpable de encabezar una insurrección y declarar de forma ilegal la ley marcial en un intento por neutralizar a la oposición.
Durante la lectura del veredicto, el juez Ji Gwi-yeon fue categórico al señalar que la medida adoptada por el exmandatario generó costos sociales altísimos. Asimismo, el magistrado destacó la falta de arrepentimiento del acusado antes de dictar la sentencia máxima.
Los hechos que derivaron en esta condena se remontan a la noche del 3 de diciembre de 2024, cuando Yoon anunció en cadena nacional la suspensión del gobierno civil y el inicio de un mando militar. El entonces presidente justificó la decisión alegando supuestas amenazas de fuerzas antiestatales e influencia de Corea del Norte, aunque nunca presentó evidencias que respaldaran sus dichos. Durante aquellas horas de tensión, efectivos militares ocuparon la sede legislativa para intentar silenciar a los parlamentarios opositores. Sin embargo, la reacción de los legisladores y la ciudadanía permitió romper el cerco de seguridad y votar de urgencia la anulación de la medida, que quedó sin efecto apenas seis horas después.

El tribunal determinó que la intención de Yoon era paralizar el funcionamiento de la Asamblea Nacional para consolidar un mando de largo plazo orientado hacia la dictadura. Junto al exjefe de Estado, también fue condenado el exministro de Defensa, Kim Yong-hyun, quien recibió una pena de 30 años de prisión por su rol operativo en la crisis. Si bien la fiscalía había solicitado la pena de muerte, la corte optó por la prisión perpetua, uno de los castigos previstos por la legislación surcoreana para el delito de insurrección.
En las afueras del tribunal se registraron manifestaciones de simpatizantes del exmandatario, lo que obligó a la policía de Seúl a desplegar un fuerte operativo de seguridad para evitar incidentes. Por su parte, el país procesa este fallo como un cierre a una etapa que revivió los temores de los golpes militares ocurridos entre las décadas de 1960 y 1980.

Yoon Suk Yeol, de 65 años, quien ya cumplía una pena previa de cinco años por delitos menores vinculados al mismo caso, mantuvo su postura de inocencia hasta el final. El exfuncionario sostuvo que su accionar buscaba salvaguardar la libertad frente a lo que calificó como una dictadura legislativa por parte de sus detractores.