El Sub 21 argentino es campeón del mundo y reafirma la proyección que existe en la selección mayor. Formaron parte del plantel Agustín Cabaña Santi y Martín Fernández, este último como reserva.
El deporte -siempre- da revancha. Esa ilusión y ese lema no les permitió bajar los brazos tras quedar desafectados de manera escandalosa del Panamericano Junior en agosto (por contacto estrecho de Covid-19 a horas del debut en el torneo).
Pasaron de la emoción de poder representar la camiseta argentina a tener que seguir los partidos por las redes sociales, aislados, con el autoestima por el piso. Pero se entrenaron el doble y volvieron más fuertes: este domingo -después de vencer 4-2 a a Alemania- se colgaron la medalla dorada de un título mundial, el más importante de la categoría, y demostraron no sólo que consolidaron su mentalidad ganadora sino que nada los detiene y que el futuro ya llegó.
Y dos mendocinos son de oro: Agustín Cabaña Santi y Martín Fernández, este último viajó como reserva.
Luego de la épica consagración en India, el DT del seleccionado, Lucas Rey y el capitán, Facundo Zárate, le contaron a Olé las primeras sensaciones sobre volverse de Asia con la Copa del Mundo en sus brazos. "Estoy muy contento, todavía nos cuesta caer. Valió la pena todo el esfuerzo que hicimos para llegar a este momento", arrancó el defensor central, y siguió: "Nos lo merecíamos por todo lo que hicimos durante el proceso, por todo lo que entrenamos, porque nos quedamos afuera de un Panamericano, que fue un golpe duro. Sabíamos que íbamos a tener revancha y la tuvimos".
¿Por qué este equipo es campeón del mundo? "Por el esfuerzo, por los valores, por nunca bajar los brazos. Por la madurez que consiguieron estos chicos en tan poco tiempo, demostrando un profesionalismo tremendo", respondió el medallista en Río, que estuvo a la cabeza del combinado junto a Lucas Cammareri, quienes habían salido subcampeones del Mundial Junior en el 2001.
El proceso juvenil, en hockey, se trata de ciclos. Los jugadores saben que llegar al Mundial de la categoría es -muchas veces- la frutilla del postre de una proyección de cuatro largos pero lindos años, en los que se van formando como deportistas profesionales de alto rendimiento (pese que dicho deporte siga siendo amateur en el país). En ese sentido, Rey reflexionó: "Es un orgullo tremendo haber trabajado con este grupo espectacular de personas en una etapa formativa tan importante, que acompañándolo con este resultado tan positivo se transforma en un cierre de proceso ideal".
"Lo que me puso más orgulloso como capitán es la amistad y el compañerismo que tuvimos entre todos y el cariño que nos transmitieron. Todas son muy buenas personas y eso vale más que cualquier título", contó el cordobés de 21 años, medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 y que por su edad está próximo a culminar con su etapa en el Sub.