Una suma de hechos afortunados, que implicó horas de lobby en la Casa Blanca, la Secretaría de Estado y el Departamento de Justicia, desembocó en una sentencia histórica que pocos esperaban
Desde Washington, Estados Unidos - Alec Oxenford tiene una perspectiva geopolítica respecto a la importancia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), y desde que asumió como embajador en Washington desplegó una agenda diplomática para involucrar a Estados Unidos en la causa que ponía en jaque a la principal compañía argentina de energía.
Oxenford, embajador en este país, cuenta con la confianza plena de Javier Milei y en los últimos meses ejecutó una hoja de ruta en Washington que involucró a protagonistas clave de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y la Secretaria de Estado.
Esa confianza presidencial permitió que el diplomático argentino trabajara a la par con la Cancillería, la Procuración General del Tesoro, el Ministerio de Justicia y la Secretaría Legal y Técnica.
En ese contexto, Argentina ajustaba toda la información jurídica en la Procuración del Tesoro y la Secretaría Legal y Técnica, que ocupa María Ibarzabal.
Fue un trabajo sólido y muy elogiado por los expertos del Departamento de Estado y la Secretaría de Justicia. Sin esos fundamentos precisos, la Casa Blanca no hubiera jugado en el expediente.

De esta manera, se creo un mecanismo técnico-político que funcionaba por la alianza estratégica entre Milei y Donald Trump y el trabajo silencioso entre la Embajada de Argentina en DC y la administración libertaria.
Michael Kozak conoce todos los rincones de la Secretaría de Estado, y jugó un papel preponderante para lograr que Estados Unidos apoye a la Argentina en el objetivo de evitar que YPF caiga en manos de un puñado de especuladores financieros.
Hubo encuentros reservados entre Oxenford, Juan Ignacio Stampalija -subprocurador del Tesoro- y Roberto Giuffra Jr, que pertenece al estudio Sullivan & Cromwell, con Kozak y otros importantes funcionarios del Departamento de Justicia, la Secretaria de Estado y la Casa Blanca.
Las reuniones fueron en persona y por zoom, y en todos los casos la confianza se fue fortaleciendo con el correr de las semanas. Se trató de un trabajo técnico conjunto y una argumentación política que desarrollo Oxenford y fue aceptada por la administración Trump.
Oxenford explicó que Argentina podía perder YPF, pero que su colofón podía involucrar a todas las empresas de Estados Unidos, ya que el fallo de Loretta Preska creaba un leading case que se podría aplicar Urbi et Orbi.

Chris Landau es subsecretario de Estado, se crió en Paraguay, Chile y Venezuela, conoce Argentina y es trilingue: habla español, guaraní e inglés. Además conoce de leyes financieras, sabe cómo funciona Wall Sreet y Milei le cae muy bien.
Landau y Kozak se pusieron del lado de Argentina, y ese tándem diplomático sirvió para entrar al Departamento de Justicia, clave para lograr que Estados Unidos apoye al país en la Cámara de Apelaciones.

Unos meses más tarde, en agosto de 2025, cuando la causa se inclinaba a favor de los especuladores financieros, Oxenford le envió un mail a Kozak pidiendo un encuentro con funcionarios del Departamento de Estado y la Secretaría de Justicia de los Estados Unidos.
El cónclave fue un éxito: el Departamento de Justicia decidió que se presentaría en el tribunal para respaldar la posición nacional.
Javier Milei y Marco Rubio, secretario de Estado, durante la primera sesión de la Junta de la Paz, (Washington, Estados Unidos)
La administración Trump estaba on board, pero en términos formales se necesitaba una actuación directa del Departamento de Justicia para evitar que la Cámara de Apelaciones de New York fallara en contra de la Argentina.
Marco Rubio, secretario de Estado, avaló las recomendaciones de Kozak, Rubistein y Landau, y pidió al Departamento de Justicia acompañe al país en los tribunales de Manhattan.
Ese movimiento de Rubio fue decisivo.
El 22 de enero de 2026, en el Edificio Harry S. Truman, se reunieron los asesores de Rubio con Oxenford, Stampalija, Giuffra Jr y Julio Pablo Comadira para pedir con exactitud que se necesitaba del Departamento de Justicia para lograr un fallo a favor.
Y unas semanas después, por la presencia efectiva del Departamento de Justicia en el expediente, la Cámara de Apelaciones suspendió el discovery y el proceso de desacato solicitados por la Argentina. Obvio, los jueces de la Cámara son independientes, pero la presencia de la administración republicana fortaleció los argumentos del Gobierno.
Trump aparecía omnipresente en los tribunales de New York.
Mientras que en Balcarce 50 se aguardaba la última estocada para frenar una maniobra opaca que hubiera fracturado a YPF por décadas.
Y así sucedió.
Manhattan ayer estaba nublado cuando la información se transmitió a Buenos Aires y Washington. La Cámara de Apelaciones había fallado a favor de Argentina, cerrando así un proceso judicial de casi quince años y cuatro presidentes.
En la Casa Blanca ya computan dos a favor: el swap antes de las elecciones 2025 y el fallo a favor de YPF.
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Empujan factores persistentes como el rezago del shock de Irán.