El mandatario colombiano intervino en un cruce iniciado por la crisis financiera de Nueva York para cuestionar la situación alimentaria en Argentina. Sin embargo, las estadísticas muestran que el consumo de carne vacuna en el país sigue triplicando al de Colombia.
Lo que comenzó como una crítica del presidente Javier Milei hacia la gestión económica del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani —a quien el mandatario argentino calificó como responsable de un inminente colapso financiero—, derivó en un inesperado cruce diplomático y estadístico con su par colombiano, Gustavo Petro.
Tras el mensaje de Milei en el que celebraba haber anticipado el "desastre" en la ciudad norteamericana, Petro decidió intervenir con una ironía dirigida a la situación interna argentina: “Hermano Milei, le solicito que no se quiebre Argentina. Más carne de res fina a los argentinos”, escribió el mandatario colombiano en sus redes sociales.
La crítica de Petro buscaba alimentar el relato de una supuesta crisis alimentaria terminal bajo la gestión libertaria, pero la reacción de los usuarios en redes fue inmediata y se basó en datos oficiales que dejaron al presidente de Colombia en una posición incómoda.
Sin amargo, las cifras comparativas de 2025 exponen una realidad contundente: Argentina se mantiene como el líder mundial indiscutido en consumo de carne vacuna per cápita, con un promedio que oscila entre los 46 y 49,9 kilos por persona al año.
Por su parte Colombia registra un consumo significativamente inferior, situado en apenas 18,4 kilos anuales por habitante, siendo superado ampliamente por el consumo de pollo en su propio territorio.
El intercambio se produce en medio de una campaña de desinformación que busca instalar la idea de una caída histórica e irreversible en el consumo de proteína animal en Argentina. Si bien el sector atraviesa reconfiguraciones de precios y hábitos, los datos demuestran que el argentino promedio sigue consumiendo casi tres veces más carne de res que el colombiano.
La incursión de Petro no solo fue leída como una intromisión en la política interna de un país vecino, sino que terminó volviéndose en su contra al exponer las carencias de su propio país en la materia. Mientras tanto, en Argentina, los números oficiales respaldan la posición del Ejecutivo, ratificando que el país sigue siendo la referencia global en el mercado interno de carne vacuna.